Postales Neuquinas

Donde la fe se vuelve paisaje en la Patagonia

En Junín de los Andes, el parque escultórico Vía Christi propone una experiencia única de turismo religioso y cultural, donde la espiritualidad cristiana dialoga con la cosmovisión mapuche, el arte contemporáneo y los paisajes de la Patagonia.
viernes 03 de abril de 2026

En la Patagonia hay montañas que guardan nieve, lagos que guardan reflejos y senderos que guardan historias. En Junín de los Andes hay uno que guarda algo más: una forma distinta de mirar la fe, el arte y la identidad de un territorio.

Entre bosques de pinos, senderos de tierra y esculturas monumentales, la caminata va llevando al visitante por una serie de escenas que reconstruyen la vida de Jesús desde una mirada profundamente latinoamericana. No hay solemnidad rígida ni distancia. Hay rostros mapuches, manos de trabajadores, mujeres, niños, panes compartidos y símbolos que mezclan la fe cristiana con la memoria de los pueblos originarios.

En Vía Christi, el mensaje religioso se vuelve también una invitación al encuentro entre culturas. El lema del parque, “Padre que seamos uno”, atraviesa las 23 estaciones y las 55 obras de arte distribuidas a lo largo de un recorrido de un kilómetro, donde aparecen las bienaventuranzas, el hijo pródigo, la multiplicación de los panes, el lavatorio de los pies, la cruz y la resurrección.

Cada escultura parece dialogar con el paisaje. Las piezas de hormigón descansan sobre plataformas circulares que representan el sol, mientras el bosque acompaña el ascenso y el viento cordillerano se cuela entre las ramas. El arte no está encerrado entre paredes: está a cielo abierto, mezclado con la montaña y con el silencio.

Para quienes disfrutan del turismo religioso, cultural o contemplativo, el recorrido tiene algo de peregrinación íntima. No hace falta ser creyente para emocionarse frente a las obras. Hay algo en esa combinación de piedra, árboles, espiritualidad y horizonte patagónico que interpela incluso a quienes llegan solamente por curiosidad.

Al final del sendero, cuando ya parecen agotarse las estaciones, aparece el último ascenso. Un zigzag de otro kilómetro conduce hasta el Cristo Luz, emplazado sobre el cerro San Pedro. La enorme estructura de hierro y vidrio, de 57 metros de largo y 47 de ancho, emerge desde la montaña como si la tierra misma se abriera para dejar salir una figura luminosa.

Desde allí arriba, Junín de los Andes se ve pequeña entre los álamos, el río y las montañas. El Cristo parece abrazar el valle, pero también recordar algo más simple y más profundo: que en la Patagonia también hay lugares donde la fe se vuelve paisaje.

El parque puede recorrerse a pie en aproximadamente dos horas y también cuenta con servicio de Polaris para personas con movilidad reducida. A mitad del trayecto, junto a la estación de la Cruz Blanca, una confitería permite hacer una pausa y contemplar el paisaje.

Junín de los Andes está a unos 380 kilómetros de la ciudad de Neuquén y a 40 kilómetros de San Martín de los Andes. Para más información se puede consultar a la Secretaría de Turismo y Producción de Junín de los Andes, en Padre Milanesio 590, teléfono +54 2944 144110, o a la Municipalidad local, en Ginés Ponte y Don Bosco, teléfono 02972 491142.

 
 
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