Odisea sobre ruedas
De Andacollo a Alaska: la historia de amor y aventura de una pareja neuquina en un Mégane de 1999
Todo comenzó con una conversación entre dos recién casados en un departamento de La Plata. Mientras ambos cursaban sus estudios universitarios, Micaela lanzó una idea que cambiaría para siempre sus vidas: dejarlo todo para vivir viajando.
La propuesta sonaba lejana. Mauricio Sepúlveda (42), profesor de Química, Física y Matemática nacido en Andacollo, imaginaba que semejante aventura recién sería posible cuando llegara la jubilación. Sin embargo, pocos meses después entendió junto a Micaela Mazzulla (34), masoterapeuta y empleada de una herboristería, oriunda de Brandsen (Provincia de Buenos Aires), que los sueños también necesitan una fecha para convertirse en realidad.
"Le dije: hagámoslo, pero pongámosle una fecha", recuerda.
Así comenzó un proyecto que los llevó a instalarse en Andacollo, en el norte neuquino, para prepararse durante dos años antes de iniciar el viaje que cambiaría sus vidas. Con pocos recursos, un Renault Mégane modelo 1999 y una enorme determinación, dejaron atrás las certezas para lanzarse a recorrer el continente.
"Entendimos que si seguíamos esperando el momento perfecto probablemente nunca íbamos a salir", cuentan.
El sueño que tardó ocho años
Lo que comenzó como una aventura terminó convirtiéndose en un verdadero proyecto de vida.
Durante casi ocho años atravesaron países, culturas y paisajes completamente distintos. Vivieron dentro del automóvil, donde también cocinaron y organizaron su día a día, aprendiendo a reducir al mínimo las necesidades materiales.
Para financiar el recorrido comenzaron elaborando y vendiendo artesanías. Con el paso del tiempo sumaron la producción de contenidos para redes sociales y alianzas con marcas que comparten su filosofía de viaje.
El 5 de junio de este año finalmente alcanzaron el destino que durante tanto tiempo ocuparía sus conversaciones, sus mapas y sus sueños: Alaska.
"No fue solamente llegar a un punto del mapa. Fue confirmar que la perseverancia puede llevarte muchísimo más lejos de lo que imaginás", aseguran.
Cuando estacionaron el Mégane después de miles de kilómetros recorridos, apenas pudieron hablar.
"Nos abrazamos y durante unos minutos simplemente nos quedamos en silencio. Habíamos imaginado ese momento miles de veces, pero vivirlo fue completamente distinto”, agregan emocionados.
Un Renault Mégane que también hizo historia
Si hay un protagonista silencioso de esta aventura, además de la pareja, es el Renault Mégane modelo 1999 que los acompaña desde el primer día. Lo eligieron simplemente porque era el vehículo que tenían.
"Nuestra idea siempre fue demostrar que no hace falta tener el vehículo perfecto para cumplir un sueño”.
El auto enfrentó prácticamente de todo: reparaciones en la suspensión, frenos, sistema de refrigeración, problemas eléctricos, bomba de combustible, rulemanes e incluso el reemplazo del parabrisas en Canadá. Con humor, imaginan qué diría si pudiera hablar.
"Seguramente contaría todo lo que tuvo que atravesar, pero también diría que volvería a hacerlo una y otra vez”. Hubo averías mecánicas, accidentes, enfermedades, problemas económicos y complicaciones en distintos pasos fronterizos.
Más de una vez se preguntaron si tenía sentido continuar. Sin embargo, cada dificultad fue compensada por un gesto inesperado. "La mayor riqueza del viaje no fueron los paisajes. Fueron las personas”.
En prácticamente todos los países encontraron familias que les abrieron las puertas de sus casas, mecánicos que los ayudaron cuando parecía imposible continuar, viajeros que compartieron un mate o simplemente desconocidos que les tendieron una mano sin pedir nada a cambio.
Entre las muchas anécdotas que conservan con cariño recuerdan una muy particular. Un automóvil comenzó a hacerles seña de luces y tocar bocina durante varios kilómetros. Pensaron que el conductor estaba molesto por alguna maniobra y hasta intercambiaron algunos gestos poco amistosos.
Pero cuando finalmente ambos vehículos se detuvieron, descubrieron que se trataba de un seguidor de sus redes sociales que solamente quería saludarlos, sacarse una fotografía e invitarlos a pasar unos días en su casa.
Lo que comenzó como un malentendido terminó convirtiéndose en una amistad que todavía conservan.
Llevar el nombre de Andacollo por el continente
Aunque recorrieron buena parte de América y quedaron maravillados con los paisajes de Alaska y Canadá o con la hospitalidad que encontraron en Venezuela, hay un lugar que permanece siempre presente.
"Andacollo es el lugar al que siempre queremos volver."
Para Mauricio, nacido en esa localidad del norte neuquino, y para Micaela, oriunda de Brandsen, representar a Neuquén en cada kilómetro recorrido es motivo de orgullo. "Nos gusta mostrar que desde un pueblo pequeño también pueden surgir grandes sueños."
Esa historia sorprende a quienes conocieron durante el viaje. Muchos no pueden creer que un automóvil de 1999 haya llegado hasta Alaska.
La sorpresa suele transformarse en conversación y la conversación, muchas veces, es una oportunidad para hablar sobre la importancia de animarse a perseguir aquello que parece imposible.
El viaje continúa
Después de cumplir el gran objetivo, la aventura está lejos de terminar. Actualmente se encuentran recorriendo el estado de Massachusetts, en Estados Unidos, desde donde iniciaron el largo regreso hacia Sudamérica.
Sin la presión de llegar a un destino, ahora pueden viajar con mayor tranquilidad, revisitar lugares que los marcaron y descubrir otros que habían quedado pendientes durante la travesía hacia el norte. Calculan que el regreso demandará al menos un año más, antes de volver a pisar suelo argentino.
Mientras tanto, continúan compartiendo cada experiencia a través de su canal de YouTube "Viajando Para Vivir", donde registran, no sólo los paisajes recorridos, sino también las enseñanzas que les dejó una aventura que comenzó con una simple conversación entre dos recién casados.
Antes de despedirse, dejan un mensaje para quienes todavía dudan en perseguir sus propios sueños.
"No esperen el momento perfecto, porque probablemente nunca llegue. Los sueños no se construyen sólo con certezas, sino con decisiones. No hace falta tener todo resuelto para empezar; muchas veces lo más importante es dar el primer paso. Con constancia, paciencia y trabajo, un sueño que parece imposible puede convertirse en una realidad”, señalan.
Y ellos son, quizás, la mejor prueba de que esas palabras pueden hacerse realidad. Su viaje aventurero se puede seguir en redes en IG: @viajando.para.vivir y youtube en: @viajandoparavivir.