Hazaña neuquina
Julieta, la adolescente que hace Kung Fu y representa a Neuquén al otro lado del mundo
Grandes sueños pueden nacer en los lugares más simples. En el caso de Julieta Alabarce Miranda comenzaron cuando un tío la invitó a conocer el kung fu. Antes había probado tenis, handball, patín y otros deportes, pero ninguno lograba despertar esa chispa. Hasta que encontró las artes marciales chinas. Desde ese día entendió que había descubierto mucho más que un deporte: había encontrado su lugar.
"Empecé a practicar kung fu hace siete años. Luego me empecé a especializar en esto del alto rendimiento, a practicar más seguido y a ponerle el cien por ciento hace aproximadamente dos años, que fue cuando ingresé a la Federación Argentina", recuerda.
Con apenas 14 años, hoy su vida gira alrededor del entrenamiento. Julieta cuenta las horas que dedica a perfeccionarse. "Mi carga horaria deportiva viene a ser básicamente entre 10 y 12 horas por semana” entre gimnasio, natación y artes marciales, contó.
Para ella, el mayor desafío está en superarse constantemente. "Lo más lindo de hacer kung fu es que podés mejorar cada día, que cada clase es una nueva oportunidad, enfrentarte a los desafíos y poder superarlos, o que algo cueste mucho y finalmente lograrlo para llegar a resultados que son hermosos. Además de la parte deportiva, también está la posibilidad de hacer amigos y conocer personas de diferentes partes del mundo o de Argentina", afirma.
Recorrer miles de kilómetros para competir parecía un sueño lejano. Sin embargo, Neuquén terminó encontrándose con China: Julieta viajó en octubre de 2025 y volvió a ir en marzo de 2026. Allí, rodeada de atletas de todo el mundo, vivió los momentos más emocionantes de su vida.
"Pude ir en octubre del año pasado a China y volver en marzo de este año y había gente que conocía o se acordaba de mí, y era algo muy impresionante para mí, porque de Neuquén a China hay una distancia tremenda. Dentro de la selección argentina que viajó al Mundial de marzo fui la única representante femenina de Neuquén. Había atletas de otras provincias, como Formosa y Santa Fe, pero de la Patagonia era la única. La gran mayoría eran de Buenos Aires y de Capital Federal", detalla.
El kung fu, disciplina nacida hace siglos en China, busca la perfección técnica a través de la práctica constante y la formación del carácter. El wushu, su versión deportiva moderna, lleva esa búsqueda al máximo nivel competitivo, con rutinas de gran dificultad, potencia, flexibilidad y precisión. Julieta entrena ambos mundos con la misma dedicación.
"El Kung Fu sirve a nivel físico para la defensa personal, y a nivel mental y emocional, fomenta la concentración, la disciplina, la paciencia y el autocontrol", explica.
"La lanza es mi elemento favorito y se utiliza para realizar rutinas de arma larga", comenta y agrega: "Yo realizo tres rutinas -coreografías-: arma corta, arma larga y manos vacías. Mi favorita es la de arma larga y, por lo general, es con la que obtengo los mejores resultados".
Toda medalla revela que existen sacrificios invisibles. Viajes costosos, entrenamientos permanentes y un deporte que todavía lucha por ser conocido.
El Gobierno de la Provincia del Neuquén consolidó para 2026 el programa de Becas Deportivas destinado a acompañar a deportistas de mediano y alto rendimiento y creó el Régimen Provincial de Acompañamiento de las Trayectorias Educativas de Estudiantes Deportistas, una iniciativa destinada a garantizar que quienes practican deportes puedan compatibilizar las exigencias de entrenamientos, viajes y competencias con su formación académica.
Julieta valora especialmente ese respaldo. "Me parece muy importante este acompañamiento, cuando uno tiene que combinar la escuela con el deporte. Si bien creo que puedo mantener una vida estable entre lo social, lo escolar y lo deportivo, considero que este apoyo es muy importante", remarca.
También destaca las becas implementadas para deportistas como “una ayuda económica muy importante, porque me doy cuenta de que hay gente que valora el esfuerzo de los deportistas. Ayuda muchísimo, tanto en lo emocional, al saber que hay personas que apoyan, como en lo económico, porque a veces es bastante costoso y difícil de afrontar".
Entre tantas horas de entrenamiento también hay pequeños gestos que quedan para siempre. Compañeras que trasnochan para verla competir desde el otro lado del planeta. Amigos que preguntan cómo le fue. Profesores que entienden sus ausencias. Una escuela que decidió reconocerla.
"Había un horario diferente en China y cuando competí era alrededor de las tres de la mañana de Argentina. Hubo compañeras que se quedaron despiertas hasta esa hora para verme por video", recordó.
"El apoyo de la familia y de los amigos es muy importante. Que te manden mensajes o te alienten ayuda muchísimo, porque sabés que hay gente que te acompaña", valoró y agregó "después de que volví del Mundial, el colegio me hizo un reconocimiento. Siempre me apoyan y también comprenden la situación que voy viviendo a medida que avanzo en lo deportivo".
Lejos de conformarse, Julieta ya piensa en el próximo desafío. Actualmente se prepara para el Campeonato Panamericano de octubre, donde competirá tanto en kung fu tradicional como en wushu moderno.
"De acá en adelante quiero poder seguir representando a mi provincia y a mi país de la mejor manera posible, seguir viajando a diferentes partes del mundo y apuntar a nuevos objetivos y mejores resultados", sostiene.
Su deseo no habla solamente de ella. Habla de abrir caminos para que otros chicos y chicas descubran que el kung fu y el wushu también pueden transformar sus vidas. Porque cuando una adolescente neuquina cruza medio planeta para competir, también demuestra que los sueños no entienden de distancias.